viernes, 5 de abril de 2024

04. EL VINO EN LA BIBLIA (V. BEBIDAS EMBRIAGANTES MÁS SUAVES (EGW)

 

4. El Vino en la Biblia
El vino de Caná no era fermentado.
En ninguna parte sanciona la Biblia el uso del vino fermentado. El vino que Cristo hizo con agua en las bodas de Caná era zumo puro de uva. Este es el "mosto" que se halla en el "racimo", del cual dice la Escritura: "No lo desperdicies, que bendición hay en él"(Isa. 65: 8). Fue Cristo quien advirtió a Israel en el Antiguo Testamento: "El vino es escarnecedor, la cerveza alborotadora; y cualquiera que por ello errare no será sabio" (Prov. 20: 1). Cristo no suministró semejante bebida. Satanás induce a los hombres a dejarse llevar por hábitos que anublan la razón y entorpecen las percepciones espirituales, pero Cristo nos enseña a dominar la naturaleza inferior.

Nunca ofrece él a los hombres lo que podría ser una tentación para ellos. Su vida entera fue un ejemplo de abnegación. Para quebrantar el poder de los apetitos ayunó cuarenta días en el desierto, y en beneficio nuestro soportó la prueba más dura que la humanidad pudiera sufrir. Fue Cristo quien dispuso que Juan el Bautista no bebiese vino ni bebidas fuertes. Fue él quien impuso la misma abstinencia a la esposa de Manoa. Cristo no contradijo su propia enseñanza. 
 El vino sin fermentar que suministró a los convidadas de la boda era una bebida sana y refrigerante. Fue el vino del que nuestro Salvador hizo uso con sus discípulos en la primera comunión. Es también el vino que debería figurar siempre en la Santa Cena como símbolo de la sangre del Salvador. El servicio sacramental está destinado a refrigerar y vivificar el alma. Nada de lo que sirve al mal debe relacionarse con dicho servicio (El Ministerio de Curación, pág. 256).

El vino recomendado en la Biblia no es embriagante.
En ningún lugar la Biblia enseña el uso del vino embriagante 87 ya sea como bebida o como símbolo de la sangre de Cristo. Apelamos a la razón natural para decidir si la sangre de Cristo está mejor representada por el jugo puro de uva en su estado natural, o después que se ha convertido en un vino fermentado y embriagante.... Instamos a que este último nunca sea puesto sobre la mesa del Señor. . . . Protestamos que Cristo nunca hizo vino embriagante; un acto tal habría sido contrario a todas las enseñanzas y ejemplos de su vida. . . . El vino que Cristo elaboró del agua por un milagro de su poder era el jugo puro de la vid (Signs of the Times, 29-8-1878).

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